The Crown (I): Cuando la moda también relata la historia

Ayer, domingo 15 de noviembre, volvió The Crown con su cuarta temporada. Muchos son los fans que esperaban seguir recorriendo la historia de realeza británica y del Reino Unido de la mano de una de las mayores producciones (y de las más premiadas) de Netflix. Esta nueva entrega promete ser de las más polémicas, ya que trata dos de los temas más candentes del reinado de Isabel II: su relación con la Primera Ministra Margaret Thatcher y la relación de su hijo y heredero al trono con Lady Di. Hayas caído ya en el "binge watching" o estés resistiendo la tentación, desde El Proyector queremos hablarte de algunos de los motivos que hacen de esta serie uno de los "must watch" de la plataforma. Empezaremos con la moda.



Que la moda es un reflejo de nuestra sociedad no es ningún secreto. De hecho, aunque muchas veces no nos percatemos de forma consciente, somos capaces de recordar determinados momentos históricos de nuestra historia reciente, en gran medida, por la ropa que llevaban puesta sus protagonistas. En el equipo de The Crown no son ajenos a esta realidad. Y es que el drama histórico de Netflix ha sido aclamado no solo por las actuaciones de su elenco, sino por una fiel y trabajada recreación a nivel histórico ─a excepción de alguna pequeña licencia─, lo cual engloba personajes, localizaciones y, cómo no, vestuario.

Para que nos hagamos una idea de la magnitud que juega la moda y el vestuario en The Crown, haremos un repaso por cuatro de las «joyas de la corona», a lo largo de las hasta ahora cuatro temporadas de la serie.


1/4 El vestido de novia de Isabel II

Nos detenemos justo en el comienzo de la serie. Bajo la dirección de Michele Clapton a las riendas del vestuario de la primera temporada, se confeccionó una réplica sumamente fiel al vestido original ─diseñado por Norman Hartnell, modisto de cabecera de la Casa Real Británica en aquel entonces─ que lució la monarca el día de su boda. El vestido destinado a la ficción costó nada menos que 30.000 libras y se necesitaron siete semanas para su confección.

2/4 El legendario Chanel de Jackie Kennedy


Durante la segunda temporada fuimos testigos de grandes acontecimientos. Uno de ellos, posiblemente de los más oscuros, tiene que ver con el asesinato de John F. Kennedy. Ese día, Jackie Kennedy vistió uno traje de chaqueta rosa de Chanel que ha trascendido a ese momento histórico, quedando grabado en el imaginario colectivo para siempre. La dirección de vestuario supo entonces, bajo la supervisión de Jane Petrie, traer ese momento de vuelta a la memoria del espectador gracias a este emblemático traje.


3/4 El abrigo que lució Isabel II en su visita a Aberfan


No es ningún secreto que la reina Isabel II prefiere vestir colores claros y tonos pastel. El rojo no es uno de sus colores predilectos, siendo utilizado ─de forma no tan casual─ en situaciones en las que la reputación de la Corona estuvo especialmente comprometida debido a las acciones o, mejor dicho, inacciones, de su soberana. El desastre de Aberfan fue uno de esos momentos delicados en los que la reina, siempre reacia a acercarse a su pueblo, asistió, finalmente, a ver con sus propios ojos cómo había quedado el pueblo minero. Este vestido-abrigo rojo atestiguó la importancia del acontecimiento y, como no pudo ser menos, tuvo su representación durante la serie.


4/4 El vestido de novia de Diana de Gales


Grandes cosas nos aguardan en la cuarta temporada de The Crown. Entre ellas, una jovencísima Diana Spencer (Lady Di para el resto de los mortales) que vendrá para agitar los muros de Buckingham. Sin duda, la boda entre Lady Di y el Príncipe Carlos será uno de los acontecimientos de la temporada, por lo que, como no podía ser menos, el mítico vestido de boda que lució aquel 29 de julio de 1981 ─uno de los vestidos más fotografiados y estudiados del mundo. Recordemos que el enlace real fue visto por más de 750 millones de personas en el mundo─ ha vuelto a la vida de la mano de Amy Roberts y su equipo de vestuario, al cual lidera desde la tercera temporada.



Por Ignacio Campos