'Psicosis' cumple 60 años

A partir de 1960, la llegada del cine moderno empieza a cambiar las tendencias asentadas durante la época clásica (1910-1960). La mayoría de estos cambios empiezan a realizarse en Europa, aunque también en América hay cineastas que pretenden romper con las leyes hegemónicas de los años 30 y 40.


Uno de estos cineastas es Alfred Hitchcock, el maestro del suspense. Este director supo cambiar las nociones del cine en cada una de sus películas. Hoy hablaremos de Psicosis (1960), un clásico que ha cumplido 60 años.



Psicosis fue rodada en pocos días, con un presupuesto modesto, en blanco y negro y con actores no muy conocidos. Es una película que permite a Hitchcock experimentar, hacer cosas que hasta entonces nunca había hecho.


¡ALERTA SPOILER! Si no has visto la película, no continúes leyendo. Te hemos avisado.


La película es una adaptación de una novela de Robert Bloch. Marion Crane es una de las jovencitas a las que mata el protagonista del libro. Hitchcock adapta la historia y saca a Marion (Janet Leigh) de los personajes secundarios para convertirla en principal durante la primera parte de la película.


Psicosis está dividida en dos: en la primera parte, nos planteamos preguntas sobre los hechos más inmediatos (¿qué pasará con la chica?; ¿se escapará de la ciudad?; ¿robará el dinero?); en la segunda, que empieza con la muerte de Marion a mitad de la película, el espectador comienza a hacerse preguntas sobre el chico nervioso que es Norman Bates (Anthony Perkins) y sobre la sombra que ha matado a Marion. Desde ese momento, Norman se convierte en el portador de la mirada del espectador.



Puesto que está dividida en dos partes, la película cuenta dos historias diferentes: la historia de la chica que roba 40.000 dólares y se da a la fuga y la historia del joven hostelero que actúa de forma extraña.


Durante la primera parte del largometraje, predomina un género narrativo de suspense, donde se exponen las acciones de Marion de forma clara, pero sin saber sus consecuencias. Sabemos que roba el dinero, ¿pero tendrá algún problema después?


Los planos subjetivos sirven para que el espectador se identifique con la protagonista y suponen el código visual de la historia. Son un tipo de plano en el que la cámara nos muestra lo que ve el sujeto, como si estuviese en sus ojos. A través del plano subjetivo, podemos descubrir la línea de la historia y despertar en nosotros diferentes sentimientos (miedo, intriga, emoción). Aquí puedes ver un ejemplo de lo que te contamos.



La primera media hora de la película está construida a partir de una idea muy clara: de manera progresiva, el espectador se va metiendo en la cabeza de Marion. Una de las estrategias es que vea y piense a través de ella, y por ello, las cuatro primeras secuencias son un viaje paulatino hacia el interior de su cabeza.



Para intentar que el espectador no le eche en cara a Marion lo que acaba de hacer, Hitchcock intenta que este se ponga de su parte para que, cuando entre en la ducha, aquellos que siguen la historia entren con ella.


Ahora pasemos a la segunda parte de la película, la protagonizada por Norman Bates. Aquí predomina la sorpresa y la intriga, escondiendo al espectador datos definitivos e importantes.


Desde que Marion muere inesperadamente, el objetivo del director se centra en identificar al espectador con Bates y hacerle sentir empatía con el desconocido asesino. A medida que avanzan los minutos, la tensión va en aumento y, finalmente, se descubre que Norman es dos personas a la vez: él mismo y su madre. Esto lo descubrimos en el momento en que se le quita la peluca y el vestido. Nuestro conocimiento sobre Norman culmina cuando está solo con sus pensamientos al final de la película.



El valor del cine reside en la forma en que está narrada la historia. Para ello, la edición del montaje de una imagen sobre otra sin que el espectador se dé cuenta es importante. El mejor ejemplo para explicarlo es la escena de la ducha, la cual supuso una semana entera de rodaje.


Esta escena está montada sobre varios planos y sobre 78 fragmentos de película. El miedo entra en el espectador en el momento en que Marion entra en la ducha. Todo lo que sucede en la pantalla se proyecta directamente en la mente del espectador provocando auténtico pánico con cada cuchillada a la protagonista.



Psicosis es un clásico que nunca se agota; es una de las películas de Hitchcock que se mantiene para los espectadores como el primer día, aunque todo lo que hablamos de ella se retracta a los espectadores que fueron al cine a verla por primera vez. Todos los giros en los que el espectador tiene que sobresaltarse están pensados tanto para alguien que no sabe absolutamente nada de la historia de Norman y su madre, como para el público que la ha visto varias veces. Por eso, siempre será una buena opción para hacer una sesión de cine en casa. Y ahora que te hemos dado algunas claves para entender el cine de Hitchcock, ¿a qué esperas para ponerla?