Pixar: el gigante en continuo crecimiento. ¿Cómo se creó el pulpo Hank?

El pasado 30 de mayo Buscando a Nemo cumplió diecisiete años, un día antes Up celebraba sus once. Y hoy El Proyector muestra su lado más animado para contarte los secretos de esa productora que, desde pequeños, nos encoge el corazón: Pixar Animation Studios. Y es que hace treinta y cuatro años un animador, un experto en informática y un empresario fundaron una compañía con el objetivo de crear animación digital a través de ordenador. Muchos títulos entrañables después - no podemos olvidar Toy Story, Los Increíbles, Inside Out o Coco- seguimos emocionándonos con cada una de sus historias.



Lo que hace especial a Pixar es la aceptación de que siempre vamos a tener problemas (...) y que si topamos con uno, encauzamos todas nuestras energías hacia su resolución.
Ed Catmull, cofundador de Pixar

El otro día ya os hablábamos de las innovaciones de las tramas en sus cortos. Y hoy queremos centrarnos en su desafío en diseño y tecnología y en las miles de horas de trabajo que hay detrás de cada película. ¿Quieres saber cuál es el personaje que según los propios creadores de Pixar les ha dado más problemas y cómo lo resolvieron? ¡Pues sigue leyendo!



En el año 2003, Pixar estrenó una de sus películas más conocidas, Buscando a Nemo. Este largometraje multiplicó por diez sus 94 millones de dólares de presupuesto gracias a su éxito en taquilla (940,335,536 de dólares, sin contar sus ventas en DVD, alquiler y el merchandising). Trece años más tarde se estrenaría Buscando a Dory. En esta secuela, Dory, uno de los personajes favoritos de la audiencia, trata de encontrar a su familia. Pero lo curioso de todo es que en esta película se encuentra el personaje más complicado que Pixar reconoce haber creado.


Y no hablamos de otro que del pulpo Hank. Sí, ese que “no era muy amable para tener tres corazones” según Dory. De hecho, dos años tardó un equipo de diez animadores especializados y centrados únicamente en Hank en crear este pulpo. Los primeros seis meses realizaron un estudio exhaustivo del comportamiento de este animal, para lo que contaban con pulpos reales. Así copiaban sus movimientos e, incluso, les daban de comer y les permitían que se les agarransen las manos. Por cierto, la especie de pulpo que inspiró a Hank se llama pulpo imitador, te dejamos un artículo de la BBC con sus características para que puedas descubrir más sobre él.


Después de está investigación previa, el equipo artístico comenzó a realizar bocetos para definir de forma más precisa de las curvas de cada uno de los tentáculos. Pero a la complejidad de esta parte del cuerpo se le sumaban las más de 350 ventosas que los cubren y cómo se podían animar. Y aquí llega el reto: cuando el departamento de arte termina el blue print, es decir, el diseño del personaje ilustrado.



En este reportaje puedes ver cómo el Director de Tecnología de Pixar, Steve May, explica el proceso de creación de Hank y explica que animar tentáculos se complica, sobre todo, por el número arbitrario de articulaciones que tienen. A esto hay que sumarle que Hank tiene siete patas: el reto se multiplica. La decisión final fue buscar el “codo” del pulpo y a partir de ahí comenzaban a añadir partes en movimiento de forma diferente en cada tentáculo, dando la sensación de crear una musculatura que diera lugar a unos movimientos lo más reales posibles. No olvidemos que un pulpo se estira y se aplasta frecuentemente a través de estos tentáculos, que afectan al resto del cuerpo.



Pero Hank no fue un reto solo para el departamento de arte y de animación por la complejidad de su cuerpo y su mecánica de movimiento. También lo fue para los encargados de la iluminación. Porque, ¿cuál era la mejor forma de trabajar con el camuflaje de Hank? El pulpo de Pixar se mimetizaba con el fondo, lo que obligaba a trabajar sobre el fondo y el sombreado del personaje.



Buscando a Dory obligó a los animadores de Pixar a trabajar con un mayor número de softwares que cualquier de sus otros largometrajes. No queremos ponernos muy técnicos, pero te contaremos un último secreto con nombre propio: Presto, un software desarrollado por Pixar, de uso únicamente de la empresa (no se puede comprar) y que se comenzó a utilizar para animar Brave (2012). Poco se sabe de Presto fuera de Pixar, los ejecutivos solo han declarado que se creó con el objetivo de hacer un software intuitivo para que los acostumbrados a los programas de animación tradicional pudieran adaptarse fácilmente.


Y así es como Pixar y sus creadores siguen apostando por el desarrollo técnico para contar grandes historias. Porque sigue nadando, sigue nadando ya es parte de la cultura popular de muchas casas, pero también son un resumen perfecto de la filosofía de trabajo de esta compañía.



Artículo escrito por El Proyector en colaboración con Andrea Fernández.