'Mulán', una delicia visual

Desde hace algunos años, Disney nos tiene acostumbrados a reestrenar sus clásicos más queridos en formato 'live action', es decir, con actores de carne y hueso. Esta nueva estrategia para revivir sus películas más entrañables nos ha permitido sentir de nuevo historias como La Cenicienta (2015), El libro de la selva (2016), La Bella y la Bestia (2017), Dumbo (2019) o Aladdín (2019).



El año pasado, la compañía del ratón nos encandiló con un nuevo proyecto, la recreación en carne y hueso de la historia de Mulán, la princesa noventera más guerrera de todas. Basada en la leyenda china de Mulán, la heroína que salvó el imperio, la cinta de 1998 nos presentaba una joven decidida y dispuesta a honrar a su familia, un dragón de lo más divertido y unos guerreros que dejaban mucho que desear. El filme fue todo un éxito y, por este motivo, Disney decidió relanzarlo.



Su estreno estaba previsto para marzo de este año, pero la crisis del coronavirus obligó a cerrar los cines, impidiendo totalmente su estreno hasta nuevo aviso. Finalmente, la compañía decidió prescindir de las salas y estrenarla directamente en su plataforma, Disney +, con una suscripción premium de 21,99€, cifra que ha traído bastante controversia.



Pero entremos en materia. En El Proyector ya hemos visto Mulán y queremos explicarte qué nos ha parecido en cuatro puntos clave.


No esperes una copia de la original


Algunos 'live action' como La Bella y la Bestia y El Rey León se presentaron como una copia casi idéntica a su predecesora. No es el caso de Mulán. La base de la historia, por supuesto, es la misma, pero se desarrolla de un modo totalmente diferente.


La nueva película trata la leyenda china de una forma más realista, sin romances, sin dragones que hablan y sin grillos de la suerte. La comicidad infantil que caracteriza al clásico de 1998 desaparece para adquirir un toque más adulto, aunque siempre con un poco de magia Disney.



La banda sonora cantada no existe, porque, como hemos dicho, la historia se centra en un perfil más serio y realista donde no tienen cabida las canciones. Eso sí, la base instrumental te resultará bastante familiar.


Mujeres al poder


Por encima de todo, Mulán es una película feminista. Su predecesora ya mostraba este matiz al representar a una "princesa" guerrera, que se viste de hombre y lucha por su familia.


En la nueva entrega, la protagonista quiere honrar a su familia y protege a su padre sin necesidad de un dragón que le aconseje; ella sabe lo que debe hacer y sabe cuál debe ser su lugar, independientemente del pensamiento tradicional, muy resonante en toda la película.


Su argumento: a favor y en contra


Si tenemos que hablar del modo en que se desarrolla el argumento de la película, tenemos opiniones muy enfrentadas. Por un lado, la película cumple con lo que promete: cuenta la leyenda de Hua Mulan centrándose en un entorno sombrío y oscuro como es la guerra.



Sin embargo, si nos ponemos a analizar bien el desarrollo de la trama, siendo conscientes de que es una película seria, no podemos evitar sentir un poco de lentitud, de falta de ritmo, de ausencia de alma. Todas las escenas que se suceden hasta la guerra suponen una justificación algo forzada para alcanzar ese momento cumbre que no llega a ser tan emocionante como creíamos. Igualmente, el intentar rescatar partes de la película original les ha jugado una mala pasada. Pero esta es nuestra opinión. En general, su trama es aceptable y nos ha gustado.


El vestuario y la escenografía, todo magia


El argumento puede gustarte más o menos, pero lo que está claro es que la riqueza visual de Mulán es una maravilla. Su vestuario, a cargo de Bina Daigeler, toma referencias de la película original, pero con un toque más realista y con colores contrastados dependiendo de la situación escénica. Por ejemplo, los colores de la ciudad imperial no tienen nada que ver con las armaduras del combate, aunque sí que es cierto que la riqueza de colores acompaña a los personajes en todo momento, resultando un tanto desconcertante. Lo mismo podríamos decir del maquillaje y la peluquería. Sin duda, visualmente es una película exquisita.



¿Y qué podemos decir de la escenografía? La película fue rodada entre China y Nueva Zelanda. A la vista está cuando la ves. Sus escenarios tan auténticos nos transportan perfectamente a la China del siglo VI (fecha estimada de la leyenda) y nos envuelven en un ambiente muy tradicional y humilde que produce un gran placer a la vista. Pero bien es cierto que podrían haber jugado mucho más con esos escenarios impactantes en el sentido de que faltan aspectos como escenas nocturnas o efectos visuales acordes a la trama. Se podría haber exprimido mucho más, pero no lo hicieron.



Y hasta aquí llega nuestro análisis. Independientemente de nuestra opinión, te recomendamos verla para que saques tus propias conclusiones. Podría haber sido el gran estreno del año, pero la situación actual lo impidió. Aun así, promete mucho para las futuras galas de premios. Estamos muy seguras.


Si estás suscrito a Disney + y no quieres pagar la suscripción por ahora, podrás disfrutarla de forma gratuita a partir del 4 de diciembre. Si no eres suscriptor, arrímate a un amigo que lo sea y pon tú las palomitas para disfrutar de esta maravillosa leyenda china.



Si ya la has visto y echas de menos sus canciones, por aquí te dejamos Reflection, interpretada por Christina Aguilera, quien ya puso voz a la versión comercial de 1998.