‘La Chica Danesa’ o cómo abrazar tu identidad a través del vestido

El mes de junio ha pasado a tomar una especial relevancia en el calendario internacional por ser el mes de la reivindicación y la lucha por los derechos LGTBIQ+ y, de forma más resumida, por ser el mes en el que se celebra el amor y el derecho a ser amado en cualquiera de sus formas. Si por algo ─entre otras muchas cosas─ es reconocido el cine es por haber traído a las pantallas increíbles historias de amor que nos han hecho reír, llorar y, en definitiva, emocionarnos, aunque sea en la intimidad de nuestro salón. Es ahí cuando sabemos que una película ha cumplido con su cometido.


Poco a poco, se consiguen hacer más visibles ─y, por tanto, se normalizan─ los diferentes tipos de amor tanto en la pequeña como en la gran pantalla. Véanse títulos como Sense8 (2015), Love, Simon (2018), The normal heart (2014) o Special (2019) en la pequeña pantalla; o Brokeback Mountain (2005), Call me by your name (2017), Carol (2015) o The Danish Girl (2015) en la gran pantalla.



Hoy hablaremos del último título mencionado en las líneas anteriores. Y es que, pese a tener cinco años, The Danish GirlLa Chica Danesa─ cuenta una historia cuyo trasfondo es más actual ─o más visible─ que nunca. Esta obra de Tom Hooper (El Discurso del Rey, Los Miserables) narra la historia de Lili Elbe, una mujer transexual que se somete a la primera cirugía documentada para un cambio de sexo, basada en la obra homónima The Danish Girl, de David Ebershoff.



Quizás este año la visibilidad de los desafíos a los que se enfrenta la comunidad transexual hayan sido más cercanos al público gracias a serie de televisión como Pose o Historias de San Franciso, y por eso es bueno echar la mirada unos años atrás y rescatar esta delicia de Hooper, ya que el cine sigue teniendo mucho que contar.


La Chica Danesa es una película para ver tranquilamente y prestando atención a los detalles. Si nos fijamos bien, veremos que hay un elemento que está tan presente que, en cierto modo, se convierte en un actor más. Se trata de su vestuario que, además, tiene acento español. El film muestra cómo Einar Wegener (Eddie Redmayne) es un pintor danés que, en un momento determinado del largometraje, posa para ayudar a su mujer, la también pintora Gerda Wegener (Alicia Vikander) para terminar un cuadro. Será aquí cuando algo dentro del cerebro de Einar despierte y, poco a poco descubra que en realidad se siente mujer, y comenzará a llamarse Lili ─de ahí el término mujer transexual─.

¡ALERTA SPOILER!

Paco Delgado es el responsable detrás del vestuario en esta producción cuyo resultado es sencillamente magnífico ─fue nominado al Óscar al mejor diseño de vestuario por La Chica Danesa─. No es la primera vez que Delgado trabaja con Hooper ─también diseñó el vestuario de Los Miserables─ y se ve que ambos trabajan muy bien. Durante el rodaje de la película, Delgado trabajó estrechamente con el equipo de maquillaje y peluquería, utilizando paletas cromáticas muy definidas para cada momento durante la transformación de Lili.


En una entrevista, el diseñador afirmó que "la ropa se asigna según el género, es lo primero que se ve, está hecha para definirnos. Las medias son algo femenino. El lugar común dice que los hombres no deben tener contacto con algo tan delicado; ellos usan ropa de telas más bastas porque podría estropearse. Creo que algo hace "clic" en la cabeza de Lili cuando Gerda trae el vestido, las medias y los zapatos."


Es por esto que vemos cómo el personaje interpretado por Eddie Redmayne ve en la ropa y en la cosmética su primera vía para acercarse a aquello con lo que se identifica realmente. Vemos, además, que hay algo más tras el vestuario del personaje que, durante su etapa como varón viste prendas oscuras, rígidas, con cuellos altos y almidonados. Son prendas que actúan de barrera frente a lo exterior, pero que aprisionan su verdadera identidad ─la escena en la que Einar se despoja de su ropa frente al espejo hasta quedar desnudo para luego abrazar la ropa femenina y, por consiguiente, a Lili, resulta de lo más reveladora─.


Sin embargo, Lili viste prendas de tejidos delicados, coloridos y alegres, con libertad de movimiento ──-recordemos que los años 20 conformaron la primera época de libertad para la mujer tras siglos encerradas en corsés, polisones y crinolinas. Se trata de una personalidad distinta, su verdadera identidad por fin sale a relucir y, poco a poco, su seguridad va aumentado.


Si la seguridad de Lili evoluciona durante el transcurso de la película, esto también se ve reflejado en su maquillaje. Al principio, al igual que ocurre a día de hoy en la comunidad transexual, las mujeres transexuales recurren usualmente a una hiper-feminización de su imagen para acercarse a su identidad. El equipo de maquillaje y peluquería quiso reflejar también esto de la forma más fiel y respetuosa posible, consiguiendo un personaje que, ante todo, resultaba creíble y poco artificial ─hay que tener en cuenta que el propio Einar Wegener tenía ya de por sí ciertos rasgos faciales que podrían definirse como femeninos─. Es por esto que Lili, durante el comienzo de su transformación, llevaba peluca y un maquillaje más marcado, el cual se irá rebajando progresivamente conforme Lili avance personalmente y su seguridad en ella misma también aumente, llegando a dejar crecer su pelo natural y dejando la peluca atrás.


Por supuesto, no podemos olvidarnos de Gerda Wegener y su oscarizada intérprete Alicia Vikander, precisamente por este papel. El personaje de Gerda es esencial en la historia, hasta tal punto de que Lili la ama porque “es la única persona que la ha comprendido y la ha hecho posible”. Gerda es la esposa de Einar y sabe que su transformación puede hacer que le pierda para siempre. Ella es pintora y se preocupa por su pintura, no siendo así tanto por su ropa; sin embargo, es una mujer muy femenina, lo cual se reflejará aún más cuando la pareja se mude a París y su trabajo empiece a ser reconocido. París es una ciudad mucho más abierta, con más color y más moderna. Esto se refleja en el personaje gracias al trabajo del equipo de vestuario y maquillaje, que consiguen crear un personaje frágil pero que se ve obligada a ser fuerte por ella y por la persona a la que ama.


Y es que, en definitiva, La chica danesa lo que nos ofrece es una historia que habla de la transformación de una mujer transexual, pero sobre todo nos muestra una historia de amor tan profundo que hasta duele. Es precisamente ese amor y ese derecho a amar y ser amado en cualquiera de sus formas lo que celebremos este mes y, más concretamente, este fin de semana. Y tenemos que agradecer que el séptimo arte nos traiga este tipo de historias que, si bien pueden parecer lejanas en el tiempo, su trasfondo es vivido por muchas personas hoy en día.


Por Ignacio Campos