Bebe de mí y vivirás para siempre: un breve repaso al cine vampírico

Piel pálida y blanca, ojos claros, juventud eterna, colmillos afilados, sed de sangre infinita y amantes de la noche. Sin duda, los vampiros son una de las criaturas más fabulosas y misteriosas creadas por la mente humana. Tanto en la literatura como en el cine, el impacto de estos seres sobrenaturales ha causado que haya un género propio sobre estas maravillosas criaturas. ¿Qué los hace tan especiales? ¿Por qué deseamos ser como ellos? Aprovechando que estamos en la semana de Halloween, desde El Proyector te invitamos a hacer un breve recorrido por el cine vampírico.



Como punto de partida, es necesario tener en cuenta al personaje más carismático y fundamental de este género: el conde Drácula. Creado por el irlandés Bram Stoker en la novela original, este personaje ha tenido numerosas adaptaciones cinematográficas a lo largo de la historia del celuloide. La primera de ellas, Nosferatu, el vampiro (F. W. Murnau), un largometraje mudo alemán de 1922 que ha dejado una huella muy fuerte en este subgénero, dando pie a las demás adaptaciones de la novela.



Después de Nosferatu, las versiones de 1931 y 1958 son las más representativas. En ellas, tanto Bela Lugosi como Christopher Lee interpretaban al conde Drácula más clásico y asociado a los personajes de terror.



La década de los años 80 sería un período en el que el cine de vampiros empezaría a coger forma y a resurgir tras las películas clásicas de épocas pasadas. De esta manera, se dejaban a un lado las adaptaciones literarias y se apostaba por integrar a los vampiros en la sociedad contemporánea de la época. Buena muestra de ello es uno de los clásicos ochenteros del momento, que se convirtió con el paso del tiempo en una película de culto. Hablamos por supuesto de Jóvenes ocultos. Dirigida por Joel Schumacher (El cliente, Batman forever), la cinta tiene como protagonistas a Sam (Corey Haim) y Michael (Jason Patric), dos hermanos que, tras mudarse a una localidad costera de California, deberán hacer frente a una peligrosa banda de vampiros moteros, liderada por el malévolo David (magistralmente interpretado por Kiefer Sutherland).



En la década de los 90, el cineasta Francis Ford Coppola recuperó la historia de Drácula y nos presentó una adaptación fiel y sublime de la novela original, además de mostrarnos a un vampiro más humano gracias a la historia de amor que sirve como telón de fondo. Todo ello, unido a un excelente reparto encabezado por Gary Oldman, una excelente puesta en escena y un vestuario y ambientación inolvidables.



Además de esta adaptación, merece especial atención otra de las grandes adaptaciones de la literatura vampírica a la gran pantalla: Entrevista con el vampiro. Bajo la dirección de Neil Jordan (Greta) y el guion de la novelista Anne Rice, esta película narra en primera persona las experiencias de Louis (Brad Pitt), un vampiro atormentado durante más de 200 años por un dilema moral: debe matar para sobrevivir. Este conflicto ético y un reparto sublime hacen que este filme sea un clásico y un referente del cine de vampiros.



Cineastas como Robert Rodríguez (Desperado) o John Carpenter (El pueblo de los malditos) no fueron menos y, dentro de su célebre filmografía, aportaron su peculiar visión de estas criaturas de la noche. De este modo, el primero nos presentaba a los vampiros como unas criaturas sedientas de sangre ocultas en un bar de carretera bajo una apariencia inofensiva en primera instancia. Nos referimos a Abierto hasta el amanecer, película que relata la huida de dos hermanos gánsteres (George Clooney y Quentin Tarantino) hacia la libertad, la cual pueden lograr si pasan la noche en un bar de carretera… y salir vivos.



En cuanto a John Carpenter, su filme Vampiros, ligado al cine de terror y fantástico que le define, narra las aventuras de Jack Crow (James Woods) y su grupo de cazadores de vampiros en busca del temible vampiro Valek (Thomas Ian Griffith).



Los cazadores de vampiros especializados suelen ser, en gran parte, los protagonistas dentro de este género cinematográfico. En este sentido, es obligatorio destacar la primera adaptación cinematográfica del cazavampiros más conocido del universo Marvel: Blade. Dirigida por Stephen Norrington (La liga de los hombres extraordinarios), Blade es un personaje mitad humano mitad vampiro que, con la ayuda de Whistler (Kris Kristofferson), debe salvar a la humanidad de un complot perpetrado por el diabólico Deacon Frost (Stephen Dorff).



De modo similar, esto sucede también con la película Van Helsing. Considerada como uno de los grandes blockbusters de principios del siglo XXI, la cinta hace honor a uno de los personajes principales de la novela de Stoker, el cual debe hacer frente a todo un renovado e innovador conde Drácula que, lejos de mostrar las principales debilidades clásicas de un vampiro (esto es, la luz del día, la estaca en el corazón o el agua bendita), se presenta como un villano invencible. Todo ello rodeado de los clásicos monstruos de la Universal en un intento de hacer precisamente un homenaje a las películas clásicas de la compañía en los años 30.



Posteriormente, una de las películas más recientes y sobresalientes del género en los últimos años a tener en cuenta ha sido Déjame entrar. Basada en la novela de John Ajvide Lindqvist, la película nos muestra una historia de amor entre Oskar, un niño que sufre acoso escolar, y Eli, una vampira que oculta su verdadera naturaleza bajo el inocente rostro de una niña. Tanto la novela como el filme, de origen sueco, tuvieron un enorme éxito y repercusión, por lo que, pocos años después, se hizo el remake estadounidense. El éxito de esta historia reside en su apuesta por una de las reglas que hasta entonces era desconocida en el cine de vampiros: la necesidad del ente vampírico de ser invitado a entrar.



Finalmente, ya en la más inmediata actualidad, el cine de vampiros ha vuelto a ser noticia a principios del mes de octubre con el estreno en la plataforma Netflix de Vampiros contra el Bronx, una comedia con tintes de terror ambientada en el conocido barrio neoyorquino donde tres chavales deben enfrentarse a una peligrosa horda de vampiros que buscan hacerse poco a poco con el dominio del vecindario. En esta película, se emplean todo tipo de remedios anti vampiros (también la invitación), mostrando así un conocimiento general de este género cinematográfico, además de contar con referencias de películas ya mencionadas en este artículo.



Hasta aquí ha llegado nuestro recorrido por este carismático subgénero del cine de terror. Y para ti, ¿cuál es la película más emblemática del cine vampírico?


Escrito por Sergio Díaz Lacarra

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