"Explota, explota" se cuela en los Goya

El pasado octubre de 2020, Universal Spain nos sorprendía con un musical al más puro estilo setentero, Explota, explota, con las canciones de Raffaella Carrà como hilo conductor de la trama.


Cuenta la historia de María (Ingrid García-Jonsson), una joven bailarina que está deseando mostrar su arte al mundo. Sin embargo, tendrá que enfrentarse a la férrea censura de principios de los 70 para cumplir su sueño.



Es una película simpática, pero sus expectativas no estaban muy altas desde un primer momento. Aun así, ha conseguido 3 nominaciones a los Goya en las categorías de Mejor diseño de vestuario, Mejor maquillaje y peluquería y Mejor actriz de reparto. Verónica Échegui aporta la chispa a la película y su reconocimiento en la gala de premios es más que merecida.


Pero, ¿qué problemas han hecho que la película pase desapercibida por el público?


En primer lugar, la pandemia. Está claro que la crisis del coronavirus ha afectado a todos los sectores y el cine no iba a ser una excepción. El cierre de salas y la reducción de aforos ha afectado a la recaudación en taquilla de una forma desastrosa. A eso, se suman las inseguridades de los ciudadanos con respecto al ocio y los espacios cerrados, lo que no favorece la visita a las salas.



Pero no lo estamos poniendo de excusa. Analicemos el tráiler y entremos en términos cinematográficos. Explota, explota se presenta como una historia divertida en forma de musical que recopila los grandes éxitos de la diva italiana Raffaella Carrà. ¿Qué podría salir mal?


En primer lugar, la estética. Los años 70 fueron maravillosos en todo el mundo, pero no es necesario plasmar la sobriedad visual y la falta de criterio ornamental de algunas películas españolas de la época en esta. A Explota, explota le falta color pese a tenerlo, le faltan contrastes, le faltan detalles que hacen que no nos llame la atención.



A esto hay que sumarle el reparto. Fernando Tejero no está lúcido en su interpretación y los protagonistas (Ingrid García-Jonsson y Fernando Guallar) no consiguen atraparnos porque no han sabido captar la auténtica esencia de los personajes. Como bien comentábamos anteriormente, la única chispa de la película la aporta Verónica Échegui como Amparo, una murciana muy divertida amiga de María que tiene el papel de Pepito Grillo de la protagonista durante toda la trama.



Estamos acostumbrados a grandes musicales de Hollywood y la idea de recrear una historia con las canciones de Raffaella Carrà parecía algo estupendo, que lo es. Pero esto no convierte Explota, explota en Mamma Mia!, un musical que recrea las canciones de ABBA. A nuestra película le falta un carisma que jamás alcanzará la obra de Meryl Streep. Algo tenemos que decir en su favor, nos encantan las canciones de Raffaella y siempre es buen momento para escucharlas.


Aunque nuestra crítica no sea especialmente positiva, te animamos a que veas la película para que crees tu propia opinión y disfrutes de los éxitos de la Carrà en una España de censura. Al fin y al cabo, el cine siempre ha sido, es y será una fantástica fiesta.