Elecciones de película

La victoria ya confirmada de Joe Biden en las elecciones presidenciales de Estados Unidos deja uno de los recuentos más agónicos de la historia electoral del país, no tanto por el resultado sino por la incertidumbre. El nuevo Presidente tiene ahora cuatro años por delante para intentar unir “el alma de Estados Unidos” de nuevo. ¿Pero qué factores han sido relevantes en estas elecciones? ¿Cómo se han abordado estos factores en la producción audiovisual de ficción y documental? Os traemos un montón de referencias para entender mejor estas elecciones de película.


1. El voto


Recuento (HBO)



Esta película cuenta la historia de las elecciones del año 2000, mucho más ajustadas, incluso, que las que acabamos de vivir. Los resultados de Florida determinarían quién sería el nuevo presidente de los Estados Unidos: George Bush (hijo) o Al Gore. Pero las conocidas como “papeletas mariposa” provocaron miles de confusiones entre los votantes del Estado, que, en muchos casos, denunciaron haber votado al candidato erróneo. Tras meses de litigios, el tribunal de Florida acabó dándole la razón a Bush y no se repitió el proceso electoral.


Laura Dern y Kevin Spacey protagonizan la primera película del, definido por Conchi Cascajosa como “díptico de fina sátira que Jay Roach (director) y Danny Strong (guionista) dedicaron a las elecciones de Estados Unidos”. La segunda fue Game Change. Elecciones de 2008. Julianne Moore, Ed Harris y Woody Harrelson. Este largometraje se pregunta las razones por las que se eligió a Sarah Palin como candidata a vicepresidenta junto a McCain y el papel de ambos en el proceso electoral.


El poder del voto en pocas palabras (Netflix)



Fraude electoral. Voto por correo. Democracia. Cada voto cuenta. Expresiones que están llenando los informativos de todo el mundo desde el pasado tres de noviembre. ¿Cómo funciona el voto por correo en Estados Unidos? ¿De verdad aumenta el fraude electoral por este tipo de voto? ¿Se ha facilitado el proceso electoral para evitar aglomeraciones con la pandemia de COVID-19? ¿Cómo se financian las campañas electorales en Estados Unidos? ¿Y el sistema electoral? Este documental de Netflix, estrenado hace poco más de un mes, nos adentra ante cuestiones clave para entender -y predecir en ocasiones- lo que está pasando esta semana.


Episodio 1: Derecho al voto. Episodio 2: Coste electoral: “¿Se pueden comprar unas elecciones?”. Episodio 3: Sistema electoral. Estos son los tres puntos que quedan a debate tras ver El poder del voto en pocas palabras. Y como narradores para la ocasión en el documental Leonardo DiCaprio, Selena Gómez y John Legend.


En esta miniserie de tres capítulos de alrededor de 25 minutos partimos de la Declaración de Independencia y la Constitución estadounidense para evaluar cómo se está gestionando en el país el proceso electoral. Datos como que en 2016, un 90% de los habitantes en Estados Unidos tenían derecho a voto, pero que solo un 56% lo ejerció van formando un ámbito de -mínimo- reflexión sobre qué está pasando con la ciudadanía estadounidense.



2. Desinformación y fake news


Posverdad: La desinformación y el coste de las "fake news" (HBO) y El dilema de las redes (Netflix)



Si quieres terminar pensando que deberías soltar un rato el teléfono y huir de las redes sociales, echa un vistazo a estas dos propuestas. En El dilema de las redes, ejecutivos, ingenieros y creadores de grandes medios como Google, Facebook, Instagram o Twitter explican hasta qué punto las redes sociales están programadas para ser usadas el mayor tiempo posible. Aunque es cierta la crítica que le hacen medios como El País sobre que “las entrevistas dan demasiado peso a unos yupis californianos (todos hombres) arrepentidos de trabajar en las empresas que los hicieron millonarios”; este documental, por relevancia social, es de visionado obligatorio.


Y es que tenemos que empezar a preguntarnos cómo afectan las redes sociales, entre otras, a la radicalización política a través de sus algoritmos. Y es que, como expone el documental de HBO Posverdad: La desinformación y el coste de las "fake news”, el daño que puede realizar una noticia falsa con gran probabilidad de viralización puede ser enorme. Víctimas de estas fake news y ejecutores de las mismas se unen en esta pieza audiovisual para dar forma a todas las caras de una de las mayores claves electorales de los últimos años.



Si algo genera una gran controversia, repercusión o comentarios; las redes sociales y su algoritmo fomentará que llegue al mayor número de personas posible. Da igual si hablamos de un coche o de fraude electoral. Y es que la última baza de Trump para no perder su sitio en la Casa Blanca no tendría sentido sin la fuerte viralización que están logrando sus acusaciones. Sus acérrimos seguidores ya han empezado a movilizarse para protestar e, incluso, dificultar el recuento de votos en los lugares en los que, casualmente, hay una mayor división y, por tanto, mayor presión social.


Y es que los medios de comunicación -más o menos culpables- están siendo el eco de un movimiento que se está gestando por redes sociales, del que todo el mundo tiene una opinión y en el que, incluso, Biden se ha visto obligado a responder a través de Twitter. El dilema de las redes termina con una fuerte acusación, que ya tuvo voz después de las elecciones de 2016, ¿fue determinante Facebook para que Trump ganara las elecciones? Parece que a la empresa de Zuckerberg le ha hecho muy poca gracia dicha conexión del proyecto de Netflix...



The Newsroom (HBO)



Pero aún quedan algunos esperanzados que le otorgan un barniz más optimista al periodismo. El garante de la democracia y las libertades de los ciudadanos. Por supuesto, hablamos de Aaron Sorkin y de una serie que ha sido muy criticada por periodistas, pero que se sigue estudiando en facultades de Comunicación: The Newsroom.


Y es que “no hay nada más importante en la democracia que un electorado bien informado” y la función de esta redacción de noticias es esforzarse y luchar contra quien haga falta para que los ciudadanos lo estén. Al final de la segunda temporada, de hecho, cubren unas elecciones generales y el escándalo que rodeó al Tea Party. Un periodista republicano que tiene que criticar lo que hace el partido que siempre ha votado.


Pero la esperanza sigue ahí. Y más aún cuando el pasado jueves 5 de noviembre tres emisoras de la talla de NBC, ABC y CBS decidieron cortar el discurso de Trump en directo para desmentirlo y criticarlo fervientemente. Mientras que el presentador de NBC acusaba a Trump de hacer “afirmaciones falsas” -sobre el fraude electoral-, en la ABC llegábamos a escuchar que esto eran unas elecciones, “no un reality show”. Incluso la FOX, que presionada por Trump parece que, salga lo que salga en el recuento electoral no va a llamar a Biden “presidente electo”; ayer afirmó que lo que estaba diciendo Trump no tenía ninguna evidencia. Periodismo. Contar lo que ocurre, no lo que quieren que contemos.



3. Injerencia extranjera en las elecciones


Tras la victoria de Donald Trump en 2016, la comunidad de inteligencia de Estados Unidos confirmó que hubo injerencia orquestada por el Kremlin en las elecciones. Desde entonces, muchos niveles de la administración estadounidense y empresas tecnológicas han trabajado en reforzar la seguridad del proceso electoral y evitar posibles nuevas tentativas de influir en el voto de los ciudadanos. Hasta donde sabemos a día de hoy, lo han conseguido.


Aunque la investigación de Robert Mueller, Fiscal Especial para el Departamento de Justicia hasta 2019, concluyó que no hubo colaboración entre el Presidente Trump y la inteligencia rusa, sí que hubo personas cercanas al Presidente que colaboraron en campañas de desinformación en las elecciones de 2016.


Agent of Chaos (HBO)



Esta miniserie documental de dos capítulos del director Alex Gibney y el periodista de investigación Lowell Bergman analiza la interferencia del gobierno ruso en las elecciones presidenciales de 2016, alegando que la campaña estaba orquestada desde la más alta autoridad del Kremlin: Vladimir Putin.


El director demuestra su amplia experiencia documental sobre Rusia (Citizen K trata el ascenso de los oligarcas rusos hasta formar parte de las élites del país) con entrevistas a participantes de la trama de desinformación que formaba parte de esta campaña. Según se demuestra en el documental, la trama fue un éxito, en parte, porque “ser un agente del caos ya era parte de la marca de Trump”.



4. Movimientos igualitarios: Black Lives Matter


Black Lives Matter



Lo único que ha conseguido frenar la NBA en los últimos años (y casi suspenderla). Movilizaciones cada vez más multitudinarias desde el pasado junio. Mensajes por redes sociales de apoyo y debates políticos. Y, por supuesto, uno de los movimientos que más pide que los estadounidenses salgan a votar este tres de noviembre: las tensiones raciales en Estados Unidos.


Por eso, en El Proyector decidimos publicar un artículo con series y películas que tratan de visualizar la razón del movimiento Black Lives Matter, la discriminación racial y las tensiones policiales. Dramas, comedias ácidas o thrillers que al final cuentan una misma historia, la necesidad de un cambio.



Mr. Trump, disculpe las molestias (A3Player Premium)



Si te gusta Salvados, estás de suerte. Contratado por la gran productora latinoamericana Telemundo, la productora que dirige Jordi Évole, Los del barrio, realizó un documental sobre la relación de la comunidad latina con Donald Trump -que está disponible en la plataforma de pago de Atresmedia y que se emitió el pasado martes 3 de noviembre en La Sexta-.


Para su realización, explica el Huffington Post, que Évole tuvo que viajar a “ciudades como El Paso, Ciudad Juárez, Miami o Washington donde habló con los periodistas José Díaz-Balart (Telemundo) y Jorge Ramos (Univisión), con el chef español José Andrés e incluso con el candidato demócrata Bernie Sanders”.


El documental, que fue nominado a los Emmy este 2020 en la categoría de Mejor reportaje en español, es calificado casi de necesario por Évole, su director y productor, pues “es muy complicada de entender viviendo a más de 8.000 km de distancia". Y ha vuelto a ser incomprensible para muchos tras las elecciones de 2020, donde el voto latino y afroamericano parece haber vuelto a subir para Trump.



5. Las elecciones como un show: el ego del personaje de Trump


Lo vemos desde la otra punta del mundo. Y, quizá, sepamos a grandes rasgos las medidas políticas que pueden promover Demócratas y Republicanos de ser elegidos. Pero. seguro que hemos escuchado cómo habla Trump del COVID -la pandemia “de China”-, que va sin mascarilla o los insultos que se regalaron en los debates electorales.


Trump vive del titular, de la frase corta, violenta, incluso, en las que lanza sus mensajes políticos. Su “STOP THE COUNT!” en Twitter, denunciando el fraude electoral ha dado la vuelta al mundo. Eso y su conexión con la maravillosa y premiada sátira política Veep, donde Julia Louis-Dreyfus ya predijo un parón del recuento de votos en esos momentos en los que nos parece que la ficción se queda corta con la realidad.



Y es que, para muchos expertos, en estas elecciones Estados Unidos vota a favor o en contra de Trump.


The Reagan Show (Filmin)



No hablamos de Reagan como un símil político o ideológico para Trump. Pero sí como alguien que entendió perfectamente qué necesitaba escuchar Estados Unidos, la posición de los medios de comunicación (y el gabinete de prensa de la Casa Blanca) y qué líder debería ser.


“Juntos haremos que Estados Unidos vuelva a ser grande”. ¿Nos suena? Reagan enamoró al pueblo americano porque, como afirman en el documental The Reagan Show, inspiraba a la ciudadanía, les daba esperanza y algo en lo que creer. Trump entendió que, con una población desmotivada, el mensaje que debía dar para ganar era el contrario: enfado, decepción, odio hacia los demás, racismo. Trump era lo que el ciudadano americano quería ser, pero esta vez no por carisma u optimismo, sino porque es estadounidense y lo merece -recordemos algunas frases de campaña como “este es un país en el que hablamos inglés, no español” o “prohibirles la entrada (a los musulmanes) es algo de sentido común”-.


En The Reagan Show, podemos ver cómo se crea y se forja el espectáculo en la Casa Blanca. Y es que el propio Reagan admite que “ha habido veces en este despacho en las que me he preguntado cómo podría hacer este trabajo si no hubiera sido actor”. Setenta minutos que nos hacen preguntarnos en qué estamos convirtiendo la política. ¿Lo peor? Que no hace falta irse a Estados Unidos para verlo.



The Comey Rule (Movistar+)



Esta miniserie dividida en cuatro capítulos en Movistar + nos cuenta el ascenso al poder de Trump y su gestión. ¿El punto de vista? Las memorias de James Comey, nombrado director del FBI por Obama y despedido por el propio Trump en el 2017. El dilema que genera atractivo, pero muy peligroso, porque es real: ¿Qué harías si diriges una organización teóricamente independiente de la política (FBI), pero tienes una información que puede ser determinante para el proceso electoral?


Y en esas se vio Comey, el responsable de las investigaciones del correo electrónico de Hillary Clinton, es decir si usó su servidor personal para enviar -o, incluso, borrar- información confidencial mientras era Secretaria de Estado. Un escándalo político que fue clave en los discursos de Trump en las pasadas elecciones. Pero no es el único, la injerencia rusa en el proceso electoral tiene también peso en la miniserie. ¿Se contó solo una parte de la verdad? ¿Clinton fue perjudicada por un Trump que supo aprovechar las acusaciones contra la candidata y que dejó de lado los, entonces, rumores sobre la incidencia rusa? Las presiones sobre Comey -hasta su despido- para que la Casa Blanca conociera el trabajo del FBI se hacen constantes en esta miniserie, definida por Espinof, como a ratos “desoladora”


Esta “bilogía fílmica” (en Showtime es originalmente de dos capítulos), de un total de tres horas y media, acaba dando el mensaje de que "si no le bailas el agua a quien tienes que bailársela pierdes". Independientemente de las posturas a favor y en contra de su guion, lo que podemos asegurar es que vale la pena verla solo por Jeff Daniels y Brendan Gleeson, responsables de dar vida a Comey y Trump, en una lucha de poder, estratégica y de una forma que nada tiene que ver con “Alec Baldwin haciendo un sketch de Saturday Night Live.



6. La competencia entre EEUU y China


American Factory (Netflix)



Producido por la familia Obama (en su productora Higher Ground Productions), este documental cuenta la historia de una compañía china (Fuyao) que establece su fábrica en Estados Unidos. El matrimonio pretende contar esta historia con el objetivo de “trasfondo étnico, social o de ausencia de valores democráticos, con el objetivo de fomentar la reversión de esas situaciones”.


Ganador del Óscar a mejor largometraje documental, la historia comienza en plena crisis económica. 2008. Cierra una fábrica de General Motors. Ohio. 2015. Reabre una fábrica en la misma zona. ¿Pero cómo adaptar la mentalidad estadounidense al ritmo de trabajo chino? Para algunos críticos, este proyecto debería estar catalogado como “género de terror”. Horas extras, trabajo fines de semana, pocas vaciones, reducción de salarios y falta de seguro de empleo, entre otras, son las circunstancias a las que se enfrentan los trabajadores americanos.


El choque de dos culturas completamente distintas. La explotación de una clase media obrera en Estados Unidos que, tras los duros años de crisis, tuvo que aceptar unas condiciones de trabajo precarias. Y dos mensajes claros de la familia Obama. El primero, que ha quedado claro, es la crítica a la forma de afrontar el ámbito laboral y social en China. El segundo, la necesidad de luchar por mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora americana -producido por un matrimonio que nació en familias de clase media-. ¿La crítica? Que esta crisis empezó durante su gobierno.


7. Gestión de la pandemia


La pandemia del SARS-CoV-2 ha sacudido las sociedades de todo el mundo. También la del país más poderoso del planeta. Una situación que ha comenzado hace tan poco no permite introducir ninguna referencia que específicamente trate el impacto de la pandemia ni en EEUU ni por tanto en estas elecciones.


Sin embargo, sí que hay producciones que, vista la situación actual, parecen premonitorias. Y no, no son Los Simpson.


El Colapso (Filmin)



Esta producción francesa de 8 capítulos de 20 minutos en plano secuencia funciona no solo como una experiencia inmersiva sino como un espejo en el que mirarnos como sociedad. Cada capítulo nos pone de frente con una historia en la que se afronta el derrumbe de nuestro sistema social y de producción tal como lo conocemos.


Estrenada en Francia en noviembre de 2019, la serie bebe de la “colapsología”, un discurso que viene avisando de que el colapso de la civilización está a la vuelta de la esquina. Esta idea nace con el libro Comment tout peut s’effondrer (el nombre original de la serie es L’effondrement).


Revista de la talla de Fotogramas y reputados críticos como Lorenzo Mejino ya hablan de ella como “la serie del año”.


No es Estados Unidos, pero los ciudadanos del país norteamericano han elegido a su nuevo Presidente en un escenario que bien podría asemejarse al representado en la serie. Y el nuevo inquilino de la Casa Blanca, aupado finalmente por votantes que, previniendo una posible masificación en los colegios electorales, decidieron votar por correo para evitar posibles contagios. Biden será un Presidente más consciente de la situación a la que se enfrenta que su predecesor. Y entre otras cosas, por eso le han votado.



Chernobyl (HBO)



Falta de medidas de protección efectivas. Mala gestión de un desastre. Opacidad. Y daños psicológicos y sociales que dejarán huella en todo el mundo. ¿Suena familiar? Pues de eso trata la propuesta de Chernobyl, miniserie amada por crítica y público y galardonada con 10 Emmys y 4 Globos de Oro.


En EEUU, Trump ha sido ese personaje que no toma las medidas adecuadas y cuya gestión, siendo amables, es desastrosa. Recordemos que ha sido el hasta enero Presidente quien ha recomendado beber lejía para combatir el coronavirus, catalogado por él mismo como “un resfriado”. Y si hablamos de medidas de protección, los médicos del país, como en muchos otros lugares, han tenido que enfrentar una enfermedad de lo más contagiosa con medidas de protección a todas luces insuficientes.


Pero no todo acaba ahí. Quizás la mayor similitud entre el desastre de Chernobyl y la gestión de la pandemia en EEUU es la negación inicial de la realidad. Primero no había peligro, después no era para tanto. Y unos días antes de las elecciones, en un mitin abarrotado en el que por supuesto nadie llevaba mascarilla, declaraba que ya estaban casi superando la crisis con más de 100.000 contagiados diarios en el país norteamericano.


El desdén de Trump por la evidencia científica y por el dolor que ha causado en quienes lo han sufrido en sus carnes o en sus familiares ha sido de seguro un factor que ha lastrado al candidato republicano en la carrera presidencial. Igual que afectó en su momento a las autoridades soviéticas. No en las urnas pero sí en la confianza de su población y de sus vecinos.



8. ¿Y ahora qué? La posible violencia de milicias (generalmente de extrema derecha)


En las semanas anteriores a las elecciones, analistas de seguridad e inteligencia ya venían avisando de la posibilidad de reacciones violentas por parte de milicias radicales (generalmente de extrema derecha, aunque no exclusivamente). Durante el mandato de Trump, la polarización política impulsada desde la Casa Blanca no ha hecho sino reforzar el fenómeno de las milicias, habiendo ya 165 grupos clasificados como tal. A esto debemos añadir la tensión generada en la campaña contra el ya Presidente electo Joe Biden.


Por si fuera poco, tras ver que los resultados no le eran lo suficientemente favorables antes del recuento del voto anticipado y por correo, Trump no ha dudado en denunciar fraude e iniciar una campaña legal con la que pretende aferrarse al cargo. Seguidores del candidato republicano se han movilizado en los días posteriores a las elecciones para dificultar el conteo (ya se han producido disturbios por cuenta de este asunto). Queda por ver si hay más reacciones que acaben dando la razón a quienes advertían sobre el peligro de violencia tras el resultado.


Wild Wild Country (Netflix)



Calificado por parte de la crítica como “el mejor documental de Netflix hasta la fecha (2018)”, esta serie de seis capítulos trata el asentamiento de una comunidad hippy en un pueblo de Oregón y la reacción violenta y organizada de la población que ya vivía en el lugar.


Manhunt: Deadly Games (Prime Video)



La segunda temporada de Manhunt nos cuenta la investigación sobre la bomba de los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 desde una perspectiva diferente. Combina la historia ya contada de Richard Jewell, guardia de seguridad que dio el aviso de la bomba e investigado como el principal sospechoso, con la de Eric Rudolph, verdadero autor del atentado. La relación de Rudolph con milicias de extrema derecha le permitió mantenerse durante años como uno de los 10 fugitivos más buscados por el FBI, que lo capturó en 2003 tras haber perpetrado ataques hasta 1998.


Según Marina Such, uno de los principales motivos de la adicción que genera la serie es la importancia que tiene cada uno de los personajes a nivel individual. Al final, lo que acaba haciendo esta serie de 10 capítulos de 40 minutos es “que muestra lo peligrosa que puede ser la sociedad que solo busca respuestas rápidas y fáciles”.



Escrito por Manu Carmona y Sara Valenzuela.