El esquema de color en 'Vértigo'

Tanto en el cine como en televisión, es fundamental escoger el look y la atmósfera adecuada que tendrá cada fotograma porque será lo que llegue al espectador y lo que le haga decidir si se queda a ver ese producto o escoge otro. La labor de cada departamento es conseguir enamorar al espectador desde la primera imagen y mantener su atención hasta el último plano, por lo que es importante cuidar hasta el más mínimo detalle de cada aspecto de una producción.



Hay directores que consiguen este objetivo gracias a su estilo visual, como Stanley Kubrick o Tim Burton, pero, sin duda, uno de los grandes cineastas que atendía a todos los elementos de sus producciones era Alfred Hitchcock, el rey del suspense. Hitchcock sabía cómo iba a ser su película desde el inicio de rodaje y únicamente él conocía el montaje definitivo, de modo que así nadie podía tomar decisiones inadecuadas sobre sus películas. Una de sus grandes joyas cinematográficas es Vértigo (1958), probablemente la obra más desesperadamente romántica de todo el siglo XX.



Cuenta la historia del detective Scottie Ferguson (James Stewart), quien sufre de acrofobia y vértigo y se retira del servicio. Un día, es contratado por Gavin Elster (Tom Helmore) para vigilar a su esposa Madeleine (Kim Novak), quien sufre de melancolía y parece estar poseída por el espíritu de su bisabuela que desea matarla. Tras seguir a Madeleine, Scottie. finalmente, no puede impedir que la mujer se tire desde la torre de un campanario y muera. Tiempo después, conoce a Judy Barton, una joven muy parecida físicamente a Madeleine que esconde un gran secreto.



Vértigo es considerada una de las mejores películas de la historia por muchos motivos, como el cuidado de la trama y del suspense, el ingenio de sus planos o su cuidada puesta en escena. En relación a este último elemento, fue fundamental la elección del departamento de arte, el cual planteó junto con el director aspectos muy significativos y simbólicos que dan pistas y ayudan a desarrollar la trama. La puesta en escena ayuda a conocer la gama cromática del filme, la época, el estrato social de los personajes, su perfil psicológico, la evolución del espacio escénico, etc. Igualmente, vestuario, maquillaje y peluquería tienen una gran labor.


En Vértigo, todo está planificado en torno al color y el encuadro. Hitchcock trata el color como si fuera un protagonista escondido y le aporta un significado psicológico. De hecho, los títulos de crédito iniciales resumen toda la película en un solo plano. En él, predomina el rojo, un color asociado a la muerte y la pasión. Sin embargo, Hitchcock sustituye la muerte por lo onírico, la hipnosis, la acrofobia que afecta en varias ocasiones al protagonista y la locura como consecuencia de todo lo anterior. Esto es algo que irá descubriendo poco a poco el espectador. Igualmente, la espiral violeta simula la repetición: las dos muertes de Madeleine, las dos veces que acude el protagonista al campanario y la repetición de la tragedia amorosa.



Desde el principio, Hitchcock obliga al espectador a atribuir determinados conceptos a los colores. En Vértigo, el personaje de Scottie Ferguson está directamente asociado con el rojo. Siempre que aparece Scott en escena, su ropa, los muebles y otros elementos del entorno se tiñen de este color hasta el límite de que la puerta de su apartamento también es roja. Por el contrario, Madeleine está representada con el verde, el color opuesto al rojo de Scottie en el círculo cromático. A medida que los protagonistas se acercan y se relacionan, sus colores se mezclan y se da el caso en que Scott viste un jersey verde y entrega a Madeleine una túnica roja, vistiéndola de su color. Este momento es fundamental, pues simboliza que Scottie jamás podrá escapar del verde de Madeleine, quien lo ha atrapado en forma de jersey.



Otro personaje relacionado con un color concreto es Midge (Barbara Bel Geddes), examante de Scott. Viste siempre de amarillo, aunque en algunas escenas aparece con colores rojos para intentar volver a ser la fantasía de Scottie, algo totalmente ineficaz debido a su obnubilación con la misteriosa Madeleine. Igualmente, Gavin, el esposo de Madeleine, está representado siempre con tonos fríos y azules del gris.



Si se analizan algunos planos de la película, se apreciará de forma más que evidente la intención de Hitchcock en cuanto a la paleta de color usada en el filme. La casa de Midge deja ver al espectador la relación que hay entre ella y el detective, donde les separa la colocación en el encuadre y el uso del color. Mientras que los colores de Midge son suaves y pasteles (amarillo crema, blanco, rosas y azules), en torno a Scottie se encuentran tonos burdeos y rojizos, matiz asociado directamente con el personaje.


Una escena fundamental en Vértigo es el momento en que Scottie ve por primera vez a Madeleine en un restaurante. Todo el espacio está inmerso en un rojo intenso que hace referencia a la pasión y atracción del protagonista hacia la mujer. Solo destaca el vestido verde de Madeleine, el color con el que se asocia al personaje durante toda la película. En esta escena, es la primera vez que aparece el verde, pues Hitchcock evita el usarlo anteriormente para no provocar confusión y mantener su planificación cromática.



Cuando aparece Judy por primera vez, ocurre algo similar a la primera aparición de Madeleine. Para identificar al personaje, su vestuario es de un verde intenso, así como algunos vehículos que la rodean. En esta parte del filme, tiene lugar una de las escenas más memorables de Vértigo: cuando Judy se viste como Madeleine. Hitchcock quiso transmitir la misma sensación que cuando Scottie veía a Madeleine, de modo que, cuando la mujer sale del baño, todo está teñido de un tono verde intenso, lo que representa el regreso de entre los muertos de Madeleine, su resurrección gracias al vestuario y el color.



En este sentido, el espectador se da cuenta de que el verde simboliza la muerte y la duplicidad de la personalidad entre Judy y Madeleine. En la escena de la muerte de Judy, al final de la película, la actriz viste tonos negros, como sucedió con la muerte de Madeleine. Scottie viste también en tonos grisáceos, apagados. Desaparecen el rojo y el verde, los colores de los protagonistas y los que han llevado la trama de principio a fin, anticipando que está llegando el final. Igualmente, destaca el hecho de que Scott ya no tiene vértigo porque, en realidad, está muerto en vida y un muerto no puede tener vértigo, pues no siente nada.



Es fascinante el uso que hace Hitchcock del color durante toda la película, manteniendo hasta el más mínimo detalle para conservar la cordura de la estética dentro de la locura irreal que presenta con su historia. Queda claro que Vértigo es una película de obsesiones, pues los personajes se ven obcecados por inquietudes que los llevan a desafortunados desenlaces.


Aunque han pasado 60 años desde su estreno, Vértigo sigue siendo considerada como una de las obras cumbre del cine y continúa inspirando a muchísimos cineastas del siglo XXI, al igual que su director, Hitchcock, quien siempre será un maestro inigualable que no deja de dar lecciones sobre cine a las nuevas generaciones.