Edades de Oro de la ficción televisiva

Estamos hartos de escuchar hablar de términos como “la burbuja de las series” para caracterizar un momento en la que la ficción televisiva cada vez cobra más presencia. Ya es casi más usual preguntar cuál es tu serie favorita que la película que más te gusta y parece imposible encontrar a alguien que no haya hecho un maratón seriéfilo en los últimos meses. Sin embargo, ¿qué sabemos realmente de la historia de la televisión?



La calidad de las series, la forma de consumirlas e, incluso, la implicación de los espectadores en la creación de fandoms está generando un momento dulce de la ficción televisiva -quizá, incluso, el más-. Pero, ¿estamos llegando a una nueva Edad de Oro de las series? Y sí, decimos nueva porque han sido ya tres las que preceden a la "burbuja" en la que nos encontramos. ¿Quieres descubrirlas? ¡Sigue leyendo!



Primera Edad de Oro de la Televisión


Entre los años cuarenta y cincuenta la audiencia televisiva estaba relegada a un ámbito muy reducido: las élites económicas y socioculturales. Fueron profesionales de, sobre todo, el teatro los que trataron de realizar series con una conciencia crítica sobre los problemas de la época, como el racismo o el alcoholismo. Playhouse 90 (1956-1961) y Studio One (1948-1958) son grandes ejemplos de este tipo de series en las que trabajaron algunos de los guionistas y directores más prestigiosos del momento. Así se consiguió cargar de un algo que comenzaba a ser espíritu crítico a ficciones que tendían a centrarse solo en el entretenimiento.



Segunda Edad de Oro


La Segunda Edad de Oro, por su parte, hizo que la ficción serial se viera como algo más serio, independientemente de la calidad audiovisual. A partir de los años ochenta, muchos periodistas y académicos hablaron de que se estaban creando mejores productos audiovisuales de la historia de la televisión. En esta década serían títulos como St Elsewhere (1982- 1988), Moonlighting (1985-1989) y China Beach (1988-1991) los que destacaron en la parrilla estadounidense. Pero para muchos expertos en ficción televisiva, como la académica Concepción Cascajosa, uno de estos pilares fue, sin duda, Hill Street Blues (1981-1987), de la que habla de la siguiente forma:


“La oscuridad en la que vivía el drama televisivo terminó de manera abrupta con el estreno de Hill Street Blues. Amalgama de varias renovaciones formales y narrativas que habían ido apareciendo en los años precedentes, la serie exploró las posibilidades de la coralidad de personajes, el realismo, la serialidad y la crítica social en el contexto del género más tradicional y conservador de la televisión norteamericana, el policíaco”.



Tercera Edad de Oro


Seguro que estos títulos te suenan bastante más. De hecho, es muy probable que tengas algún amigo que ha visto series como Breaking Bad (2008-2013), The Wire (2002-2008) o Los Soprano (1999-2007).



Y ya no es solo que hablemos de grandes series en calidad técnica o narrativa, sino que son ficciones que han provocado una fuerte investigación por parte de los académicos, que tienen un creador que logra un prestigio como si de cineasta se tratara y una comunidad de seguidores cada vez más fieles y que comienzan a sentirse escuchados. Cada vez estos requisitos son más frecuentes, pero estas ficciones han hecho a toda una generación alabar las series y las posibilidades que ofrecen. Y, ahora, esta audiencia se ha educado como espectador televisivo y cada vez demandan más a lo que consumen.


Por eso, también vale la pena pararse a pensar de forma global y ver en qué momento nos encontramos como seriéfilos y qué características tiene esta situación. Nuevas plataformas y formas de consumir ficción y de estar en comunidad seguro que son objeto de estudio, pero, ¿cómo están evolucionando las series y la audiencia? Desde El Proyector, no podemos hacer más que esperar la respuesta con ganas.