Cine español (parte 1). De los orígenes del audiovisual a la II República

El pasado 16 de octubre, Carmen Sevilla, una de las actrices más queridas del audiovisual español, cumplió 90 años. Debutó en los años 40 con un pequeño papel en Serenata española (Juan de Orduña, 1947) y, a partir de ahí, su carrera no hizo más que despegar hasta consolidarse como una de las actrices más populares en la década de los 60, dando el salto al cine anglosajón con su papel de María Magdalena en la película estadounidense Rey de Reyes (Nicholas Ray, 1961).



Tomando como referencia a Carmen Sevilla y, a modo de pequeño homenaje a esta gran actriz, en El Proyector vamos a hacer un recorrido por el cine español, desde sus orígenes hasta la actualidad más reciente.


De los orígenes del cine al advenimiento del sonoro (1896-1930)


El espectador español, antes de la llegada del cine, disfrutaba de otros espectáculos de ocio como la zarzuela, el teatro o los toros. El cine tuvo que competir con esos otros espectáculos de ocio y ofertó la posibilidad de que el espectador tuviera imágenes en movimiento en una pantalla, pero teniendo en cuenta los gustos populares. Por eso, uno de los géneros más importantes en esta época de implantación del cine fue la zarzuela porque dialogaba con la tradición en la que el público había estado inmerso.


Este primer tramo del cine español se divide en tres grandes bloques:


1. 1896 - 1910: cine de acusado pionerismo


En 1896, llegó el cinematógrafo a España. En este primer período, el gran centro neurálgico de implantación y desarrollo del cine se dio en Barcelona, la zona industrialmente más rica y con más dinero. A partir de los primeros años del siglo XX, se asentaron los films de ficción y de melodramas, fundamentalmente de corte dramático y teatral con adaptaciones de obras de teatro. El primer film de ficción del que tenemos noticia es Riña en un café (Fructuós Gelabert, 1897).



Uno de los nombres capitales en este período fue Segundo de Chomón. Fue uno de los grandes cineastas a los que se debe la técnica de animación gracias a su contacto con Francia y con el director Georges Méliès. Una de sus películas más conocidas es El hotel eléctrico (1908), donde se emplea el uso de fantasmagorías, un género con gran auge en estos años, pero que, a partir de 1909, entró en declive.



2. 1910 - 1920: período de la consolidación expresiva


La capitalización del cine extranjero era cada vez mayor y se comenzó a establecer un star system de esas cinematografías extranjeras con estrellas como Arizona Bill (rey del western), Lida Borelli (diva italiana) o Chaplin.


Durante estos años, transcurrió la Primera Guerra Mundial, un período de gran productividad gracias a la neutralidad de España. Se llegaron a hacer más de 200 películas y se empezó a estabilizar la producción de largometrajes, así como se establecieron una serie de avances y mejoras técnicas en la cinematografía mundial. De la mano de todos estos avances, se establece un código de visualidad hegemónico, el llamado MRI (Modo de Representación Institucional), que busca la transparencia narrativa y borrar cualquier huella que nos lleve a pensar en el carácter de construcción de una imagen.



El centro neurálgico de la industria siguió estando en Barcelona; Madrid y Valencia resultaban secundarias. En la capital se publicaron órdenes de censura previa entre 1912 y 1913. Pero, a pesar de esa situación tan contraria a la implantación del nuevo medio, el cine contó en Madrid con el apoyo de algunos intelectuales y se establecieron pequeñas productoras como Patria Film, de Benito Perojo.


En cuanto a los géneros que se cultivaron en este período, nos encontramos con noticiarios y documentales. Dentro de la ficción, destacaron el melodrama de arraigo aristocrático (Herencia de la culpa), de arraigo popular (Unión que Dios bendice) y de éxito social (Sangre y arena). Además, hubo un género específico conocido como “españolada”, donde primaba una visión de la España más tópica (toreros, folclóricas…). También se produjeron films cómicos, como los de Peladilla (interpretado por Benito Perojo), y films seriados (Los siete niños de Écija o La secta de los misteriosos).



3. 1920 - 1930: El auge de la producción madrileña


En esta época, la producción se trasladó de Barcelona a Madrid gracias al apoyo de la alta burguesía, aunque siguió siendo importante en la ciudad condal. El cine era un producto más elaborado, con presencia cada vez mayor del star system extranjero y nacional. Tuvo una claro predominio el cine de género y aparecieron las primeras películas sonoras como La bodega (Benito Perojo, 1930).



La productora emblemática de todo este proceso fue Atlántida Films, que absorbió Patria Film, la productora de Benito Perojo. Su dirección estuvo a cargo de José Buchs, director de La verbena de la Paloma (1921). En esta época, empezó a establecerse el centro de la producción en Madrid y la ciudad se convirtió en escenario privilegiado de las películas.



El cine de género fue evolucionando, pero el público, poco a poco, se cansó de la zarzuela y llegó el género de las adaptaciones literarias para sustituirla. Cuando este filón empezó a entrar en un ligero retroceso, como recambio llegó el sainete, el heredero directo del entremés en el siglo XIX. Se usaban ambientes populares claramente castizos, películas muy corales, con muchos personajes, donde el diálogo era omnipresente. Ej.: El pilluelo de Madrid (Florián Rey).


Dentro de este período, hubo un filón alternativo conocido como el cine de vanguardia, ajeno al circuito comercial. Ejemplos de esta tendencia son Un perro andaluz (Luis Buñuel, 1929) y Esencia de verbena (Ernesto Giménez Caballero, 1930).



El cine español durante la II República (1931-1939)


Si hay que establecer un año para adjudicar el asentamiento definitivo y progresivo del cine en España, este fue 1932, cuando el sonoro se asentó definitivamente. La película que refleja mejor este período de cambios es Morena Clara (Florián Rey, 1936), una adaptación teatral. Fue la película más taquillera en ambos bandos durante la República y dialogaba con el contexto de progreso y reformas del momento.



Los primeros estudios sonoros habilitados para rodar películas en España fueron los Estudios Orphea de Barcelona, construidos por Francisco Elías. Llevaron la voz cantante hasta que fue posible rodar películas sonoras en Madrid, hecho que tuvo lugar a finales de 1933 con la creación de los Estudios CEA.


Sin embargo, los dos grandes nombres que marcaron este período fueron Cifesa y Filmófono. Cifesa (Compañía Industrial de Film Español, S.A.) se fundó en 1932 y produjo los grandes éxitos del período. Nunca tuvo estudios propios, sino sedes nacionales e internacionales, y siguió una política de acaparación de talentos contratando a los dos directores de mayor calidad del período, Benito Perojo y Florián Rey. Además, se hizo con la distribución de las películas de Columbia Films, alcanzando un gran éxito de ingresos con Sucedió una noche (Frank Capra, 1934).


En Cifesa encontramos películas como Morena Clara (Florián Rey, 1936), Nobleza baturra (Florián Rey, 1935) o La verbena de la Paloma (Benito Perojo, 1935).



Filmófono se estableció como productora en 1935 y la dirigía Luis Buñuel. Tuvo un número de producción de películas reducido a cuatro, pero fueron muy relevantes: Don Quintín, el amargao (Luis Marquina, 1935), La hija de Juan Simón (José Luis Sáenz de Heredia, 1935), ¡Centinela, alerta! (Jean Grémillon, 1937) y ¿Quién me quiere a mí? (José Luis Sáenz de Heredia, 1936). En estas películas, nos encontramos con una mujer en apuros que tiene un hijo y que no cuenta con el apoyo del padre de la criatura. Al final, el conflicto siempre se resuelve con el padre natural o con un padre que adopta al niño.



En este período, los estudios americanos daban mucho de sí con coreografías y un despliegue absoluto de medios. Era la época de los grandes estudios de Hollywood y la manera de competir con ello en España fue con películas como Morena Clara, grabadas desde un punto de vista muy inteligente y centradas en la tradición popular.


Esto es solo el comienzo del cine en nuestro país. Próximamente, continuaremos su larga trayectoria en El Proyector. ¡Permaneced atentos!