Black Panther: la despedida de un héroe

Hace pocos días el actor Chadwick Boseman, protagonista de Black Panther, falleció a causa de un cáncer que tenía desde hacía varios años. Y no solo sus compañeros de Avengers han querido despedirse de él. Toda la cultura estadounidense tuvo palabras de aprecio, a todo fan de Marvel se le rompía un poco el corazón y cualquier amante del cine reconocía su talento.



Bajo un género que muchas veces se valora de "superficial", que solo ofrece entretenimiento; Boseman protagonizó un largometraje que mereció el aplauso de la crítica y un cambio de concepción en el cine de superhéroes. Con la incógnita de que pasará con su segunda parte -que aún no se había empezado ni a rodar- hoy nos paramos a reflexionar por qué merece ser recordado este maravilloso actor y Black Panther.


1. Saber lo que se cuenta


A veces, para narrar historias en las que vemos colectivos que se sienten inseguros, que están en situación de exclusión y quieren alzar la voz, necesitamos gente que sepa qué quieren decir. Y el equipo lo hacía. No solo porque fue la primera película de superhéroes con gran parte del elenco de actores negro, sino porque el director de orquesta sabía lo que quería decir.



Y es que Ryan Coogler había dirigido tres largometrajes. Cada uno completamente diferente, pero con un objetivo común: mostrar y denunciar una realidad. De hecho, su ópera prima, Fruitvale Station narraba la historia de un joven de raza negra que fue asesinado por un policía que dijo confundir su arma reglamentaria con una paralizante. Lo más triste es que está basada en un caso real.


Y lo mejor es que los conflictos de los que habla no son dilemas raciales, como explica Xataca, no busca contar los problemas de “la incursión del hombre blanco en los territorios vírgenes de África, no habla de racismo ni colonialismo, sino de conflictos dentro de la misma raza, distintos posicionamientos en cuanto a su legado político y cultural”. Y, no solo, el equipo técnico estaba implicado en estos mensajes, el cast de Black Panther, como explica Coogler en su carta de despedida a su protagonista, se implicaba en las escenas que representaba.


“Muchos de ustedes dejarán Howard y entrarán en sistemas e instituciones que tienen un historial de discriminación y marginación.”

Discurso de Chadwick Boseman en la escuela de Artes de la Universidad Howard, en Washington D.C.



2. Sembrar debate


Y es que el malo de Black Panther no es ruso, nazi, ni de los países del este. No tiene una misión que haga referencia a la historia o alguna guerra americana. Y es que lo que pide no suena tan absurdo: ¿por qué los blancos merecen tener el dominio de todo? ¿Qué frena a un pueblo como Wakanda, con una tecnología más avanzada que, incluso, la de los Estados Unidos, a tomar las riendas? Eso es lo que propone el villano de este largometraje: “no vamos a dejar que nos sigan tratando así, que nuestra población, nuestra raza, esté relegada a otra”. La denuncia está servida. Y el dilema es, cuanto menos, planteable.



Y eso es lo que nos gusta de los villanos. Que, a veces, tengan argumentos tan potentes como los del héroe. En este caso, como explica Mikel Zorrilla para Espinof, la presencia del villano “va in crescendo, desarrollando bien sus motivaciones y entrando a hablar de una peculiar visión del imperialismo y el colonialismo que añade más fondo a la película. (...) Ayuda que ninguna de las opciones sea perfecta.”



3. Ni damiselas, ni todopoderosas


No es el objetivo de Black Panther. Y probablemente por eso le salga tan bien. Mejor, incluso, que los intentos de muchas películas de superheroínas en las que la mujer protagonista es invencible -como Wonder Woman o Capitana Marvel- y mejor, por supuesto, que las películas en las que el personaje femenino es la “pareja de” y necesita ser rescatada.



Aquí cada uno de estos personajes femeninos, que rodean al protagonistas, tienen un papel y una personalidad bien definida y luchan, incluso, para salvarlo. Desde una luchadora como Okoye (interpretado por una maravillosa Danai Gurira), hasta Shuri (Letitia Wright), una genio que nos quedaremos con ganas de ver trabajando codo con codo con Tony Stark. Y es que, por fin, el objetivo de la mujer en una película de superhéroes puede ser, incluso, incompatible con estar con el protagonista, héroe de la película y amor de tu vida; como es el caso de Nakia (Lupita Nyong'o). Y no pasa nada.


4. Y, de repente, la crítica la aclama


Y no hablamos de la prensa -exclusivamente-. Si nuestra valoración no te ha convencido, a lo mejor lo hace que sea la primera adaptación de un cómic que ha logrado la nominación a mejor película en los Oscars. Hacemos recuento: ganadora de tres Oscars, un BAFTA, tres de la Crítica Cinematográfica y nominada al Globo de Oro a mejor película dramática.



Entretenida como promete Marvel. Social como hacía falta ya en la compañía. Un cast que ha sabido meterse en la piel de unos personajes bien formados y diferentes. Tardamos en hablar de Black Panther, pero esperamos que tú no en -re-visionarla en Disney +.