Always. Un homenaje a Alan Rickman

[Dumbledore]: “Lily… After all this time?” [Snape]: “ALWAYS…”

Sin duda, este es uno de los momentos más dramáticos de la saga escrita por J. K. Rowling, la cual nos ha dejado para el recuerdo una gran cantidad de personajes memorables. De entre todos ellos, es probable que el profesor Severus Snape sea uno de los más recordados y aclamados por los fans.


Túnica y cabellos negros, nariz aguilucha y picuda, cara pálida y una manía marcada hacia el señor Potter. Así es como describiríamos en líneas generales a Snape, un personaje que nos sorprendió muchísimo conforme iba avanzando la saga. Pero, ¿quién se esconde tras este firme y enigmático personaje?



Considerado por muchos un verdadero actor de método, Alan Rickman ha sido uno de los actores británicos más emblemáticos de la historia del cine que nos ha maravillado con papeles para el recuerdo. Con motivo del quinto aniversario de su muerte (14 de enero de 2016), vamos a hacer un breve recorrido de su trayectoria cinematográfica a modo de homenaje.



Alan Sidney Patrick Rickman nació un 21 de febrero de 1946 en Hammersmith, Londres. Tras hacer sus estudios de diseño gráfico en el Chelsea College of Art, decidió ingresar en la Real Academia Dramática de Londres, donde se formó como actor de teatro. Su debut en teatro sería mediante varias adaptaciones de Shakespeare. Su talento y éxito en teatro significaron una nominación a los premios Tony por Las amistades peligrosas, obra basada en la novela de Pierre Choderlos de Lacros. Posteriormente, dio el salto a la pequeña pantalla en 1978 con la TV movie de Romeo y Julieta, a partir de la cual fue haciendo pequeños papeles en otros proyectos para televisión hasta mediados de los años 80.


Sin embargo, su debut en cines no sucedería hasta el año 1988. Fue entonces cuando Alan interpretaría por primera vez a un villano de gran envergadura junto a Bruce Willis, actor que también se daría a conocer mundialmente. El resultado: un thriller de acción que marcaba el inicio de una de las sagas más conocidas de este género: Jungla de cristal (John McTiernan, 1988). En ella, John McClane (Willis), un policía de Nueva York, tiene que vérselas con un grupo de terroristas alemanes liderados por un frío y malvado Hans Gruber (Rickman) que se hacen con el control de un edificio y mantienen secuestrados a varios rehenes a cambio de un suculento rescate. Para el recuerdo queda el clímax final de la película en la que, como curiosidad, la reacción de Rickman cuando cae finalmente es real e inesperada, ya que le engañaron en la cuenta atrás para que fuese más realista.



El éxito de la película y el descubrimiento del gran talento interpretativo de Rickman a ojos del público presagiaron una gran y prometedora carrera cinematográfica. Por ello, Rickman volvería a interpretar a un gran villano, esta vez procedente de la literatura inglesa, además de compartir protagonismo con otros actores destacados de la industria cinematográfica. Estamos hablando por supuesto de Robin Hood, príncipe de los ladrones. Dirigida por Kevin Reynolds (Rapa Nui, Waterworld) y protagonizada por Kevin Costner (El guardaespaldas) y Morgan Freeman (Seven), la cinta narra las aventuras del joven Robin de Locksley (Costner) en su regreso a Inglaterra, donde tiene que hacer frente a las injusticias del sheriff de Nottingham (Rickman) que amenazan a todo el país. Queda para la historia el enfrentamiento final entre Robin y el sheriff donde queda una vez más reflejado el talento interpretativo de Rickman.



Posteriormente, otra de las películas a destacar de este versátil y magnífico actor es Michael Collins (Neil Jordan, 1996), un biopic del histórico revolucionario irlandés (interpretado por Liam Neeson), quien lideró la rebelión de Irlanda contra el Reino Unido hasta la creación del estado irlandés como país independiente. Rickman por entonces interpretaría a Eamon de Valera, una de las figuras más importantes de Irlanda del siglo XX que llegó a ser primer ministro de Irlanda en varias ocasiones.



Hasta entonces, Alan Rickman ya era un nombre importante en el cine. No obstante, en 2001 empezaría la que se considera su mayor aventura cinematográfica y, por ende, su papel más reconocido en el séptimo arte. Nos referimos indudablemente a Severus Snape, el profesor de pociones en la saga de Harry Potter, que, por entonces, había cosechado un éxito descomunal en el público juvenil. Así pues, Alan Rickman tendría la difícil misión de encarnar a uno de los personajes más complejos de toda la saga, un papel que por cierto, según la propia Rowling en varias entrevistas, estaba pensado desde el principio para que Rickman lo interpretase. Tanto la decisión como el resultado no pudieron ser mejores, ya que las dotes interpretativas de Rickman, su pose, su mirada fría y su voz seria y grave nos regalaron un personaje único en su especie. De esta manera, a lo largo de una década (2001-2011), Rickman nos ofrecería en ocho películas a un personaje a la altura de lo que nos narraban los libros, un ser enigmático lleno sorpresas, el cual terminaría siendo relevante para la resolución de la saga y que nos dejaría grandes momentos, como el que hemos destacado al principio del artículo.



Entre tanto, Rickman compaginaría las distintas películas de la saga mágica con otros títulos. Un ejemplo de ello sería una de las películas que se convirtieron en todo un clásico navideño: Love Actually (2003). Dirigida por Richard Curtis (guionista de Cuatro bodas y un funeral), la cinta narra varias historias protagonizadas por personajes interrelacionados entre sí y que tienen como nexo común el amor en vísperas de Navidad. De esta forma, Alan Rickman interpreta a Harry, un jefe de oficina cuyo matrimonio se ve en peligro por culpa de su secretaria. Sin duda, uno de sus mejores momentos en la película fue su encuentro con un dependiente algo torpe (Rowan Atkinson) durante las compras navideñas.



Tras el éxito de esta emotiva cinta, Alan Rickman formaría parte de la adaptación a la gran pantalla de uno de los best-sellers más famosos de la época: Perfume: Historia de un asesino (Tom Tykwer, 2006). Basada en la novela de Patrick Suskind, la película se centra en la vida de Jean Baptiste Grenouille, un asesino en serie con el sentido del olfato superdesarrollado. Ello le permite crear el perfume perfecto a costa de la vida de varias chicas jóvenes. Rickman daría vida a Richis, un padre que trata de proteger en todo momento a su hija Laura (Rachel Hurd-Wood) del peligro que supone este peculiar asesino.



Alan Rickman también fue partícipe en el universo cinematográfico de Tim Burton al formar parte del musical Sweeney Todd: el barbero diabólico de la calle Fleet (2007), película en la que interpretaría al malvado juez Turpin, quien es responsable de las desdichas del protagonista (Johnny Depp) al arrebatarle a su esposa y a su hija. Ello hace que todo desemboque en una venganza sangrienta por parte de Sweeney Todd. Una vez más, el valor artístico que aporta Rickman en la interpretación hace en gran parte que esta película, en calidad de musical, sea única.



Pero esta no fue la única colaboración de Rickman con Burton, ya que posteriormente trabajarían juntos en la adaptación de la famosa novela de Lewis Caroll, Alicia en el país de las maravillas (2010). En esta ocasión, Rickman pondría la voz del personaje de Absolem, la oruga azul, la cual volvería a interpretar en Alicia a través del espejo (James Bobin, 2016), su última película como actor.



De vuelta a la acción real, la última película en la que veríamos a Alan Rickman en cuerpo y voz sería Espías desde el cielo (Gavin Hood, 2015), un thriller de acción y drama en la que compartiría protagonismo junto a Helen Mirren (Red).



Además de su gran carrera interpretativa, Alan Rickman también ha sido cineasta, llegando a dirigir los filmes El invitado de invierno (1997) y Un pequeño caos (2014) donde ha dirigido a actrices como Kate Winslet o Emma Thompson, siendo esta última su compañera de reparto en proyectos como Harry Potter o Love Actually y una gran amiga.



Hasta aquí ha llegado nuestro recorrido por la trayectoria de un gran profesional que demostró ser un buen ejemplo de lo que es ser un actor de oficio, tal como se demuestra en el último enlace. Desde El Proyector, queremos agradecerte, allá donde estés, tu pasión y enorme labor como actor. Gracias, Alan, por hacernos disfrutar de tu profesión.



Escrito por Sergio Díaz Lacarra