4 motivos por los que todos hablan de 'Veneno'

La gran apuesta de Atresmedia Premium. La nueva serie de los Javis. La historia de una mujer tan conocida como la Veneno. El cuento de uno de los iconos más controvertidos que existen en España. Todo eso era Veneno. Tras dos capítulos estrenados, la serie está consiguiendo ser un éxito y que público y crítica hablen de ella y se deshagan en halagos, pero, ¿por qué debería verla?


1. ¿Qué es realidad y qué es ficción?


“Y, como en todas las historias de ficción hay algo en ella que es profundamente verdadero.” Con esta frase comienza el primer capítulo de Veneno y, en cierta forma, esa es la promesa que hacen sus creadores con el público. La historia de Cristina Ortiz, la Veneno, guarda tanto glamour, luces y todo lo contrario que resulta imposible enfocarla bien desde un punto de vista documental. Pero si existen unos expertos en transmitirnos las emociones y el alma de una persona, esos son Javier Ambrossi y Javier Calvo.



Y no solo de una persona. De un colectivo, de una realidad que aún no ha mejorado para muchos y que necesita la fuerza de la cámara y los medios en la realidad y en la ficción. Los Javis confiesan que se inspiraron en la biografía “Ni puta ni santa. Las memorias de la Veneno” escrita por Valeria Vegas, la chica transexual que se convierte en protagonista de la ficción y se vuelve su hilo conductor. Sin embargo, todo lo que Cristina Ortiz cuenta y hace tiene un matiz “fantasioso e hiperbólico” que da una vida y personalidad especial.


Y es que acabarse un capítulo de Veneno se convierte en una búsqueda inevitable en Google sobre su relación con su madre, su comunión o sus primeras intervenciones en Esta noche cruzamos el Mississippi. La serie despierta nuestra curiosidad mientras nos emociona y guarda la esencia de una mujer que, amada u odiada, no dejaba indiferente a nadie.


2. La mirada de los Javis


La Llamada, Paquita Salas, Veneno cuentan con unos autores con mucha presencia y con una forma de mirar el mundo con ternura, halago y cariño para sufrir los dramas que cuentan. Este último proyecto es una explosión de temas que ya comenzaron a tratar en Paquita Salas. Como explica la periodista Marina Such, los Javis dominan “la intersección de drama y humor, sobre personas que lo fueron todo en su momento, sobre segundas oportunidades, sobre la familia elegida, y no pierden ese oído para conversaciones mundanas que enseguida tienen chispa y ayudan a que les tomemos cariño a sus personajes.”



Y es que las historias que quieren contar tratan eso: que la vida es tanto el nacimiento de una estrella como su caída. Solo hace falta ver el primer episodio de Veneno para entender eso. Sus creadores juegan con dos momentos temporales: cuando la Veneno se hizo famosa y su vida justo después de salir de la cárcel, en 2006. Crecimiento y decrecimiento de una estrella mediática. Y ambos con un personaje que sueña, que sigue sufriendo por el qué dirá su madre y a la que se le ilumina la cara cuando un par de chicos dicen que la admiran. Todo esto con una banda sonora adecuada a las épocas y en la que suenan grupos tan reconocibles como Dover o The Cranberries.


3. Temas universales


Y es que al final todos buscamos lo mismo: que nos quieran, que nos acepten como somos y tener libertad para ser quien queramos ser. Los capítulos de Veneno cuentan la historia de un personaje particular y controvertido, pero que, bajo la mirada de los Javis, tiene las mismas necesidades que el espectador.



Y así lo demuestran los motivos de los primeros capítulos. En el piloto, la búsqueda, en el caso de Valeria Vegas, de su ídolo por toda Valencia, donde su mejor amiga ha visto a la Veneno, pero todo el mundo le dice que no está. Por otro, de una periodista de Esta noche cruzamos el Mississippi que acaba de ser madre y necesita reafirmarse en su trabajo -maravillosamente interpretada por Lola Dueñas- que busca una historia y la encuentra en una prostituta transexual de El Parque del Oeste. Por último, una joven Cristina que aún busca el cariño de su madre y que, aunque no es consciente, empezará a brillar dentro de poco. En el segundo episodio pasa algo similar con la aceptación, aunque para Valeria y la Veneno la trama les lleva a lugares muy opuestos.


4. Aprovechar la desventaja


La industria audiovisual no ha sido inmune al COVID-19. Como te contábamos el otro día, muchos rodajes tuvieron que parar y ahora están volviendo a la normalidad con diferentes medidas de seguridad. Lo mismo ocurrió con Veneno. Cuando comenzó el estado de alarma solo se contaba con el primer capítulo prácticamente finalizado y el segundo rodado. Pero desde Atresmedia Studios y Suma Latina decidieron seguir una estrategia diferente a todo lo que estamos viendo: mantuvieron la fecha del primer capítulo en marzo, donde fue un éxito. La crítica no dejó de hablar de él y su presencia en redes sociales fue más que notoria.



Tres meses después, Veneno vuelve con su segundo capítulo y advirtiendo de que habrá que esperar para el tercero. Vuelve a ocurrir lo mismo: todo el mundo habla de la serie. Y es que quizá, como explica el periodista Borja Terán, en un mundo del consumo maratoniano y en los que no se saborea lo que se consume, “se propicia un consumo de usar y tirar”. Y mientras eso sucede con las grandes plataformas, cada capítulo de Veneno provoca un parón, una conversación social, un evento televisivo. Y no estamos hablando de fútbol o de Operación Triunfo. Estamos hablando de ficción.